Cada edición de La Tomatina utiliza una gran cantidad de tomates: la organización ha descrito que se trata de tomates de origen local, cultivados específicamente para el evento, ya que no son tomates pensados para el consumo.
Llegan en camiones la mañana de la batalla y se descargan directamente entre la multitud, listos para ser lanzados. Una vez termina la hora de batalla, las calles de Buñol se limpian con la ayuda de camiones de bomberos y mangueras: la propia acidez del tomate ayuda a desinfectar el adoquinado.
Es una de las razones por las que la Tomatina se ha ganado fama de ser algo más que una simple guerra de comida: es una tradición que reutiliza tomates que de otra forma no llegarían al mercado, cerrando el ciclo con una limpieza que deja el pueblo impecable a media tarde.
Un dato curioso a tener en cuenta la próxima vez que esquives una "bala de tomate" entre la multitud.